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Exposición

EXPOSICIÓN ONLINE HIJOS DEL FÓSFORO

26/05/2020 - 07/06/2020
Silvia Ayerra e Imanol Pinto

Exposición on line. Hijos del fósforo. Un viaje al corazón de Indochina. Fotografías de Silvia Ayerra e Imanol Pinto.

Proyecto fotográfico para divulgar y dar a conocer la realidad de Laos y Camboya, dos países que sufren las consecuencias directas e indirectas de la guerra de Vietnam. Laos, padeciendo el desastre que provocan millones de bombas que todavía siguen sin explotar en su territorio, pero que siguen matando. Camboya, que todavía sigue recuperándose del terrible genocidio provocado por los Jemeres Rojos. Y Bangkok, una mega ciudad que acoge a miles de migrantes de estos países.

Dicen Silvia e Imanol de su proyecto: “Un viaje a Laos, Camboya y Bangkok Los hijos del fósforo no son los hijos de un fuego glorioso. Son los herederos de las bombas de racimo y del napalm. Son los que padecieron las masacres perpetradas por azadas, punzones y hachas. Son aquellos que fueron víctimas a manos de sus hermanos. Son aquellos que no quieren olvidar. Es la gente que hoy sale adelante en Laos y Camboya, o que emigra al laberinto de Bangkok para ganarse la vida. Son aquellos de los que nada sabíamos antes de hacer las mochilas y emprender el viaje. Ojalá este pequeño proyecto te acerque más a ellos. Quizás viajemos para confundir, y nunca dejar de estar confundidos”.

Dice Imanol Pinto de su experiencia: “Volvíamos de las ruinas de Angkor al atardecer, recorriendo en bicicleta una carretera rodeada por una espesa selva. El sonido era ensordecedor, como si naciera de la tierra, agudo, prolongado. Y de pronto se detenía. Y la sangre se me helaba cada vez, y me sentía tan lejos de casa, tan vulnerable. No podía creer que solo fueran los insectos. Parecía como si todo el bosque gritara algo secreto y horrible, lamentándose, amenazador. Lo recuerdo, nítido y afilado, como un machete que brota de la selva y me trae los espantosos sucesos que ocurrieron en ese lugar hace algunos años. Y es entonces cuando creo entender el motivo por el que viajo… Y comprendo que nunca podré dejar de viajar”. Imanol Pinto. https://www.instagram.com/imanol_photo/

Dice Silvia Ayerra de su experiencia: “Cada viaje nos regala mil momentos para mirar más allá de lo que nuestros ojos ven. Aquella noche estábamos en una de las calles más concurridas de Siem Riep. Un grupo tocaba blues junto a un restaurante mexicano. Sonaban tan bien que atrajeron a muchos turistas. También se acercaron unos niños de unos 10 años. Estaban sucios y descalzos y llevaban al hombro una enorme bolsa de basura. Sin embargo, eran invisibles. Nadie reparó en ellos, ni les dirigió una simple mirada. Me fui a la cama con el corazón encogido sin poder concebir tanta injusticia. Sin embargo, esos niños conseguían disfrutar de ese momento olvidando todo lo demás. Y nuestros problemas cotidianos se volvían insignificantes, capaces de ser superados por dos chavales descalzos”. Silvia Ayerra. https://www.instagram.com/silvi_shots/

Contenido de la exposición de fotografías.

LAOS. Los aviones estadounidenses arrojaron sobre Laos más de 270 millones de bombas durante la guerra de Vietnam, convirtiéndolo en el país más bombardeado per cápita de la historia. La ruta Ho Chi Minh transcurría por el Este del país, pero se estima que un tercio de Laos está contaminado por las bombas. No era seguro aterrizar con la carga explosiva, así que los aviones soltaban todo el lastre de manera indiscriminada. Laos supuestamente era un país neutral durante la guerra. El 30% de las bombas, unos 80 millones, no estallaron, y siguen todavía causando víctimas en zonas rurales. Prender un fuego, labrar la tierra, o jugar en el campo sigue siendo muy peligroso en algunos lugares. Los artefactos sin explotar suponen un lastre económico y social de un coste incalculable para el país.

Camboya. El 17 de abril de 1975 marca el comienzo de uno de los mayores genocidios de la historia de la humanidad. El régimen de los Jemeres Rojos sumió a Camboya en cuatro años de un terror absoluto. Las ciudades fueron evacuadas, toda actividad intelectual perseguida y miles de camboyanos fueron hechos prisioneros y forzados a trabajar en el campo hasta la muerte. La idea: instaurar una sociedad comunista basada en una agricultura primitiva. El maoísmo llevado al extremo. La escalada de violencia en Vietnam y los bombardeos indiscriminados contribuyeron a la radicalización de un grupo guerrillero que, hasta entonces, era minoritario. 1.5 millones de personas, un cuarto de la población, murieron por malnutrición o fueron torturadas y ejecutadas sin piedad. A día de hoy muchos siguen en fosas comunes diseminadas por todo el país. Otros yacen expuestos en monumentos conmemorativos. Sus huesos son testigos mudos de una herida que se transmite de generación en generación. 

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